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lunes, 14 de agosto de 2017

Alegato de un lunes cualquiera

Enhorabuena por elegir el frío cuando quieres calor,
por pegar puñetazos al aire cuando quieres acariciarlo.
Te felicito por escupir lava cuando tienes sed de besos,
por quedarte cuando tu cuerpo pide huida.

Te felicito, te felicitamos todos
por hacerte el fuerte mirando las rocas en lugar de romperlas,
por chocarte contra las paredes hasta dejar marca,
por no escucharte mientras gritas con los pulmones abiertos.

Mira cuanto quieras dentro de mis ojos de aceituna negra
como algunas almas
pero los pájaros pasarán frente a tus ventanas para explicarte
aquello que sabes de sobra,
pero que escuece y que pica,
que es mejor guardar en una cesta de mimbre
debajo de la cama
no vaya a ser que se despierte
sin arrullo ni nadie
que lo acaricie. 

lunes, 26 de junio de 2017

Las praderas

Lo arañamos como queriendo escocer su metal para siempre.
Quisimos pasar a la eternidad siendo héroes entre cabañas y balones.
Es por eso que dejamos nuestras huellas en la nieve
y perduran oxidadas sobre el acero caliente. Nunca se borrarán.

Tal vez las sepulten con capas de pintura permanente,
impermeable e imperdonable;
pero los surcos los grabamos con fuerza
apretando los nudillos contra unas llaves,
hiriendo de muerte al paso del tiempo y al aire.
Por eso siempre estarán ahí,
para recordarnos que fuimos pequeños
y a la vez muy grandes.

¿A que no sabes dónde he vuelto hoy? 
Donde solíamos gritar. 

La imagen puede contener: cielo, árbol, exterior y naturaleza

domingo, 28 de mayo de 2017

Mirarlo

Es como si me abrieran en canal
para llenar mi corazón
de espinas de sal.

jueves, 11 de mayo de 2017

Donde duermen los ángeles

Tú, que construiste con tus manos un futuro para mí, las mismas manos que sujetaron mi infancia. Entre tus dedos descansan los mejores paseos bajo las estrellas, el recoger piñones por el parque, los silbidos desde la calera como señal de ir a comer, las fantas de naranja en la peña. En tus nudillos se engancharon mis miradas más sinceras de admiración, el sol del huerto en verano, el llamarte en medio de la noche y tenerte al segundo a mi lado. Por si fuera poco, en tus muñecas corría y dormirá la misma sangre que en las mías, donde laten ahora tus consejos, tus apretones de cariño, mis miedos; todo lo que era nuestro fluyendo por mis vías de circunvalación e inundando mis adentros. 

Y ahora, que a veces siento tus pisadas por el pasillo de casa, que retumba tu voz por todo mi cerebro, sé que tu risa gobierna sobre las cabezas de la gente, en algún lugar arriba, por encima del mundo. 

domingo, 9 de abril de 2017

Lo que encerraron los monjes

Será que tengo dentro una madeja de nervios,
de pisar el acelerador, de lanzarme al vacío
con los ojos abiertos.
Será tal vez un nudo de proverbios
que la anciana bruja de un país especiado escribió
la noche de luna llena en la víspera de mi nacimiento.

Será que es un enjambre
que no me deja respirar a veces
de impaciente y fuerte que late,
que no puede esperar otro segundo
a salir del esófago
y conquistar todo el aire. 

lunes, 6 de febrero de 2017

Las farolas

Las farolas siempre me recordarán a ti. Quizá en algún recodo de mi memoria guarde la primera vez que vi una; quizá fuera contigo. Quizá es el color y la calidez de la luz que me recuerda a la quemazón de tus manos y a la chispa de tu mirada. Quizá algún día las viera desfilar como luciérnagas por la ventanilla de tu coche mientras me llevabas a patinar. Quizá sea una luz de estar en casa junto al sofá y de jugar a las cartas. Quizá ese sofá eche de menos tu calor también. Quizá todo el mundo te eche de menos en este preciso momento. No sé, a mí me pasa precisamente todo el tiempo. 

miércoles, 18 de enero de 2017

El principio de la herida

Si algún día escribiera sobre ti,
sangrarían todas las hojas del cuaderno,
se abrirían en canal las letras entre sí,
llorarían las mayúsculas y acentos.

Si algún día escribiera sobre ti,
se me resbalaría el bolígrafo del dedo,
se mojarían las esquinas de las páginas
y conocerían de pronto el invierno.

Si algún día escribiera sobre ti,
se congelarían los recuerdos en el tiempo,
reviviríamos en sepia aquellos días
en que todo era tranquilo, suave y tierno.

Si algún día escribiera sobre ti,
si no lo estoy haciendo a cada momento,
que venga alguien a decirme que no lo haga,
que venga alguien a decirme que no puedo.