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domingo, 17 de noviembre de 2013

Una de miedo:

Si alguna vez oyes susurros de fondo, como si alguien te llamara a lo lejos, no escuches. O escucha si quieres, pero no obedezcas. Bueno, obedece pero no cumplas del todo con tu palabra. Vale, cumple pero solo una vez. Ni dos ni tres.
Si alguna vez notas pensamientos oscuros corriendo por tu cabeza, haciendo ruido al pisar y repitiendo una y otra vez lo mismo, átalos a la pata de la mesa con una cuerda de acero, para que no se escapen. Si se escapan y te arañan los brazos con sus dedos de alambre, préndelos fuego. Si alguien te pregunta por las cicatrices... tú no sabes nada.
Si alguna vez respiras un aire más frío de lo normal, tápate la nariz. Si alguna vez te da la sensación de que vas demasiado deprisa y se te han mojado los frenos, no tengas miedo y para en medio del bosque, descansa. Pero si alguna vez la ves a ella, tiembla, no la escuches...
y corre, o estarás muerta.