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lunes, 21 de mayo de 2012

Hasta aquí llegó el ritual de enfados y canibalismo estúpido.


No sé qué decir, qué hacer, ni qué pensar. No entiendo nada.
¿A qué estamos jugando?
Podría escuchar mil veces la misma canción, dándole vueltas y vueltas a lo mismo, con las persianas cerradas a cal y canto y sin que nadie entre en mi habitación. Recordando el significado de la palabra amistad. Amigos. Amigas. Para mí nunca morirán, eso seguro. Pero te hacen pensar. Una no es de piedra. Cuenta hasta diez. Que sí, que vale, que no hay por qué enfadarse...1,2,3...que tienen razón, y tú no...4,5,6...no le des importancia...7...más de la que se merecen...8...tú estabas bien, pues seguirás bien...9...joder que asco. 10. Alguien de ahí arriba la ha tomado conmigo. Me ha empujado bajo las Cataratas del Niágara y se ha olvidado de traerme una toalla con la que secarme. A mí me caen toneladas de agua mientras el diablo se ríe de mí. Que digan lo que quieran, que estoy haciendo un mundo de todo, que exaaageeeerooo pero olvidas que caíste y ahora es imposible deshacer lo que me hiciste. No lo entiendes, no lo entiendo ni yo.


Me exprimiré el corazón y dejaré que gotee durante un buen rato, para que todo el quiera entenderme pueda leer en las ondas que se dibujan alrededor de su latido.

Si no comprendes su mensaje, lee entre líneas, entre ondas, entre gotas. Yo ya no puedo hacer más, este más siempre resta. Yo no tengo que advertir a nadie de la que se os viene encima, porque en realidad solo va a llover durante un tiempo.
Él ha cambiado, pero no se hasta que punto sigue siendo tóxico y destructivo. Quizá tanto como antes, quizá ahora hayan cambiado los papeles, quizá solo hayáis cambiado los demás.




Sinceramente, me da igual.  

domingo, 6 de mayo de 2012

But you don't really care for music, do you?

Sí, es una gran canción.

Al principio suena una melodía añil, triste, que habla de cómo se nos escapa el tiempo entre los dedos, de cómo algunas personas se despiden para no volver, cogen un avión a la otra punta del mundo y se van. Se van. Pero también habla de cómo vuelven cuando mejor te encuentras, cuando su espacio ha sido ocupado por otro. Cuenta como esa persona se acerca otra vez pensando que todavía es lo que era, te rompe los esquemas, te saluda, te invita a un café y te mira desde el recuerdo. Sí, esa canción habla de eso. De cómo te atropella con su tristeza, envenenándote con dardos impregnados de ayer. Pero luego la melodía se vuelve blanca y crece, con fuerza, para contar cómo remontas, cómo despegas de tu piel las dudas cosidas tiempo atrás. Las notas te empujan al cielo, te dibujan frente a esa persona que ha vuelto buscando lo que era suyo y se ve como destrozas su trono, le cortas las alas y le arrancas de sus labios una disculpa. Un ''te he echado de menos''. Un ''siempre te he querido''. Un ''siempre te querré''. Recoges todos los platos rotos y todas sus palabras, y mirándole a los ojos, se lo dices, lo estabas esperando. 
Le escupes un ''llegas tarde'', y sonriendo, desapareces por la puerta de la cocina. 



Sí, es una gran canción. 



martes, 1 de mayo de 2012

Autodestrucción.

- ¿Por qué lo haces?

Me quedo en silencio. 
No tengo una respuesta a esa pregunta. Empezaría diciéndote que no entiendo de qué me estás hablando, que te explicas fatal, que tu pregunta no va a ninguna parte y que eres un descarado. Pero luego, probablemente, le echaría la culpa al cambio climático, al la subida del precio de la gasolina o al la extinción del lince ibérico. Cualquier historia serviría para que no me preguntaras más sobre el tema.

+ El mundo es un asco. 

Me observas por encima de las gafas de sol con mucho desdén, y yo te lanzo una de esas miradas de NOSEDEQUEMEESTÁSHABLANDO. Y lo cierto es que sí sé de que me estás hablando. Claro que entiendo tu pregunta, pero si no te contesto es porque tú no entenderías mi respuesta. No existe el día en que te levantes por la mañana y pienses diferente al día anterior. No existe una respuesta. 

Lo que existe es un botón de AUTODESTRUCCIÓN que cuando lo pulsas inicia una cuenta atrás de tantos segundos como estrellas hay en el cielo, y ya no hay forma de pararlo. El tiempo te absorbe, la espiral se cierra. No entiendes nada ni a nadie, tú no deberías hacer lo que haces, tú no deberías tener este cuerpo y tú no deberías estar aquí. Y entonces llegan las ganas de ser y no poder. Y los miedos se ahogan en un vaso de vodka mientras cambio y cambio de canal en la tele porque en ninguno aparece la solución a un problema que no sé en qué consiste. 



''Los cristales rotos tintinean y agujeros negros se abren ante mis ojos, entonces el pájaro salvaje que permanecía encerrado en mi corazón bate sus alas frenéticamente y le dejo volar. Que se vaya.'' L.H.Anderson.